Terminamos ayer la celebración de nuestro II Congreso Nacional, "Salesianos Cooperadores Peregrinos de Esperanza", en el marco del 150º aniversario de nuestra fundación.
Hemos venido recorriendo un camino de tres años de preparación para la gran celebración. Un camino que ha implicado mucho trabajo y colaboración de todos los centros de la provincia a los que hoy agradecemos su aporte y participación.
Poco a poco hemos rescatado nuestra historia, desde sus inicios en la década de los años 80 hasta este siglo XXI que viene lleno de expectativas para relanzarnos al futuro incierto pero esperanzador de la mano de Don Bosco, de María, la primera cooperadora, nuestra maestra y de Jesús, buen pastor, el origen y figura de nuestro carisma.
Muchos han trabajado y gastado sus vidas en este empeño y aunque hoy físicamente no nos acompañan continuan como luces titilantes en el horizonte, señalando el camino que otros vamois siguiendo y que otros más continuarán.
Esta imagen generacional se hizo visible en la ofrenda de la Eucaristía de clausura del congreso en la que tres generaciones de SSCC fueron pasando la ofrenda una a otra hasta presentarla ante el altar.
Pero vamos recordando lo vivido en estos tres días de encuentro maravilloson nutritivo y fundamental.
El viernes 15 de Agosto, en las horas de latarde, ya estaba el equipo organizador con todo preparado para el inicio de la primera jornada. Siendo las 6 en punto se abrió el momento para el saludo y participación de quienes fueron llegando y nutriendo la audiencia. En primer lugar se nos unimos en la oración invocando la presencia del Espíritu Santo, momento preparado por Sor Margarita María Fonnegra, delegada de las FMA e intrepretado por varios miembros del equipo organizador.
Luego, los coordinadores provinciales hicieron lo propio saludando a los asistentes para dar paso a las palabras del Coordinador Mundial Antonio Boccia. Quien nos hace un llamado urgente a salir a los entornos juveniles, como lo realizó Don Bosco en su momento, dejar los temores y encontrarnos con ellos en sus propios ambientes, en los que se sienten confiados y seguros, somos nosotros quienes debemos introducirnos y sentirnos confiados para transmitir esta confianza en los nuevos patios.
Después de la intervención de Antonio, el Padre Mur, de la provincia de Bogotá, Nos habla del Camino Sinodal y del caminar juntos y nos da paso para escuchar el mensaje de Monseñor Luis José Rueda, Cardenal de Colombia quien, en su corta intervención de las buenas noches nos deja tres puntos.
1. Caminar juntos.
2. Lectura de los signos de los tiempos.
3. La fuerza de la Sinodalidad.
Además de estos contenidos formativos tuvimos también un agradable momento de esparcimiento a cargo de Edwar Carvajal (Arte aParte) que nos deleitó cun sus interpretaciones. Gracias inmensas.
A todos los participantes un abrazo desde la distancia. Sintámonos siempre hermanos cercanos.